Bien es sabido por todos que ya no se juega como antes: en los descampados, las aceras, los árboles. Los juegos ya no son tanto de correr y saltar, sino de estar sentado frente a una pantalla. Hoy en día no se le da al juego físico la importancia que realmente tiene.

Compartimos un artículo publicado por Isabel Fernández del Castillo, en el que se muestra que “la falta de movimiento y juego reduce la actividad cerebral de los niños”.

El alto precio de no jugar