Sábado,18 febrero a las 10:30h. Taller 1: Fisioterapia respiratoria infantil

Como cada año con la llegada del frío y del invierno llegan los mocos. Sobre todo los niños menores de 2 años son los que más se ven afectados, puesto que no saben sonarse y se produce una acumulación de secreciones que puede provocar complicaciones como la dificultad para respirar, fiebre, infecciones, neumonías, hospitalizaciones,…

La fisioterapia respiratoria ayuda a eliminar las secreciones, facilita la expectoración, mejora la respiración y disminuye la cantidad de medicación, evita los ingresos hospitalarios, disminuye el absentismo escolar y laboral de los padres y, lo más importante, mejora la calidad de vida de los más pequeños.

¿Cuándo está indicada?

La fisioterapia respiratoria está indicada siempre que haya acúmulo de secreciones, tos, ruidos en el pecho o sibilancias o pitidos. Lo más normal es que si el niño tiene mucho moco empiece a comer menos, se despierte por la noche, duerma peor, esté más cansado,…

Si el niño tiene secreciones solo en vías altas, como pasa en la mayoría de los catarros, el fisioterapeuta enseñará a los padres a hacer lavados nasales y con una sesión será suficiente. Es muy importante que los padres aprendan a hacer lavados nasales ya que muchas veces así se puede prevenir que el moco baje al pecho o se vaya al oído provocando otitis o al ojo provocando conjuntivitis.

Si los mocos han bajado y están en el pulmón habrá que hacer varias sesiones para evitar complicaciones. Es muy importante que el fisioterapeuta ausculte al niño al inicio y al final de la sesión, para saber donde están esos mocos y aplicar unas técnicas u otras.

Los niños que se pueden beneficiar de esta terapia, son niños con problemas respiratorios, como catarros de vías altas,  bronquiolitis, bronquitis, neumonías, asma, fibrosis quística, neuropatías, atelectasias, niños prematuros (displasia broncopulmonar) o niños con hipersecreción bronquial.

 

¿En qué consiste?

El fisioterapeuta debe hacer una historia clínica para conocer los antecedentes personales y familiares, auscultar al niño y realizar las técnicas de fisioterapia respiratoria que ayudan a sacar el moco.

Hay que dejar pasar 2 horas después de las comidas, porque no queremos que el niño vomite la comida, lo único que nos interesa es mover el moco y sacarlo.

El niño en general va a llorar al realizar la sesión, pero esto nos ayuda a los fisioterapeutas a que salga mejor el moco, esto es lo más difícil que entiendan los padres, las presiones que se realizan en el pecho no son dolorosas pero pueden ser molestas.

Es normal que el niño tosa más después de la sesión ya que se ha movido el moco y que esté más cansado porque ha estado llorando un rato. El número de sesiones varía según la patología, de los síntomas y la evolución.

María Doporto. Fisiomare